Refrescos bajo la lupa científica: el consumo frecuente aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de hígado

El consumo cotidiano de refrescos, una práctica normalizada en millones de hogares, ha encendido las alertas de la comunidad científica por su relación directa con el aumento del riesgo de cáncer de hígado, una enfermedad silenciosa pero potencialmente mortal, ante este panorama, especialistas insisten en la urgencia de fortalecer la prevención y el autocuidado desde decisiones simples pero conscientes en la alimentación.

De acuerdo con investigaciones desarrolladas por el Instituto Nacional del Cáncer y la Escuela de Salud Pública de Harvard, el consumo de una o más bebidas azucaradas al día, como los refrescos, se asocia con un incremento de hasta 85 por ciento en el riesgo de desarrollar cáncer de hígado, en comparación con personas que los consumen de manera esporádica o no los incluyen en su dieta habitual.

Los estudios advierten que este riesgo no es uniforme, ya que se presenta de forma más marcada en mujeres que en hombres, lo que refuerza la necesidad de una mirada preventiva con enfoque de género y de salud integral, especialmente en etapas adultas donde el daño hepático puede avanzar sin síntomas evidentes.

La evidencia se basa en el análisis de casi 99 mil mujeres de entre 50 y 79 años, en quienes se evaluó el consumo de bebidas azucaradas y endulzadas artificialmente, revelando que alrededor del 7 por ciento ingería al menos una bebida de este tipo al día, un hábito que, sostenido en el tiempo, puede impactar de forma directa en la salud del hígado.

Especialistas subrayan que reducir o eliminar el consumo de refrescos no solo es una acción preventiva frente al cáncer hepático, sino también una estrategia clave para proteger al organismo de otras enfermedades metabólicas y hepáticas, apostar por el agua natural y por decisiones informadas es hoy una de las formas más efectivas de ejercer el autocuidado y construir salud a largo plazo.