Hígado graso; Una epidemia silenciosa que avanza sin avisar

La complicación más grave aparece cuando esta grasa almacenada desencadena inflamación persistente, un proceso que puede evolucionar a fibrosis, cirrosis e incluso cáncer de hígado.

Por: N. y H. Melchor López Rendón. El hígado graso se ha convertido en una de las enfermedades metabólicas de mayor crecimiento en México y en el mundo, un padecimiento que no duele, no avisa y que muchas veces se detecta cuando ya ha provocado daños importantes en el organismo, por eso hoy especialistas en salud integral insisten en que este problema debe abordarse con prevención, consciencia y cambios reales en el estilo de vida.

Aunque suele relacionarse únicamente con el consumo excesivo de alcohol, la mayoría de los casos actuales corresponden a hígado graso no alcohólico, una condición estrechamente ligada a la mala alimentación, el sedentarismo, el estrés crónico y el sobrepeso, factores que generan inflamación en el organismo y alteran la función hepática, el hígado, encargado de depurar toxinas, metabolizar grasas y producir energía, queda rebasado cuando la acumulación de grasa supera su capacidad de regeneración.

La complicación más grave aparece cuando esta grasa almacenada desencadena inflamación persistente, un proceso que puede evolucionar a fibrosis, cirrosis e incluso cáncer de hígado, la Organización Mundial de la Salud advierte que estas complicaciones avanzan de manera silenciosa y progresiva, afectando la salud cardiovascular, el control de la glucosa y elevando el riesgo de enfermedad renal, por eso detectar el hígado graso a tiempo puede marcar la diferencia entre un diagnóstico reversible y un daño permanente.

La medicina integral destaca que el hígado graso no debe tratarse solo desde la enfermedad sino desde el origen, entender cómo vivimos, cómo comemos y cómo gestionamos el estrés es clave para revertirlo, estudios recientes señalan que los pacientes que adoptan un enfoque preventivo, donde se combinan cambios nutricionales, movimiento corporal, control del estrés y descanso adecuado, logran mejores resultados que aquellos que solo dependen de medicamentos, el cuerpo tiene una enorme capacidad de recuperación cuando se le ofrece un entorno favorable.

Detectarlo temprano es una de las estrategias más poderosas, una simple ecografía abdominal puede identificar el exceso de grasa hepática aun en fases iniciales, además, pruebas de sangre como las enzimas hepáticas o perfiles metabólicos son herramientas que cualquier persona puede solicitar como parte de un chequeo preventivo anual, la detección a tiempo no solo evita complicaciones, también motiva al paciente a realizar cambios antes de que el daño avance.

Alimentos recomendados para apoyar la salud del hígado

– Verduras de hoja verde como espinaca, acelga y kale, ayudan a depurar y reducir la inflamación.
– Brócoli y coliflor, ricos en compuestos que favorecen la desintoxicación hepática.
– Avena y cereales integrales, mejoran el metabolismo de grasas y glucosa.
– Aguacate, omega 3 y grasas saludables que reducen la inflamación sistémica.
– Limón, toronja y manzana verde, favorecen la digestión y la función hepática.
– Té verde, aporta antioxidantes que protegen las células del hígado.
– Jengibre y cúrcuma, potentes antiinflamatorios naturales.

Si tú o alguien más de tu familia o amistades tienen enfermedad y requieren mayor información o tratamiento; Pueden acudir al Centro para el Desarrollo de la Salud Integral y Natural Biomedic,
donde se te puede proporcionar mayor información, así mismo de opciones de tratamiento natural e integral.
Pueden acudir en: Av. Vicente Guerrero 108, Colonia Vicente Guerrero, San Quintín, Baja California.
Informes y citas: Tel/WhatsApp: 616 134 58 37