Por años, los antibióticos han sido nuestros mejores aliados contra las infecciones, pero hoy, un enemigo invisible los está dejando sin poder: la resistencia antimicrobiana, y no solo es un problema médico: también amenaza la seguridad alimentaria del planeta.
¿Sabías que el mal uso de antibióticos en animales podría comprometer el futuro de tu plato de comida? Así lo advierten expertos de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia (FMVZ) de la UNAM, quienes dieron la voz de alarma durante la jornada “Impacto de la resistencia a los antimicrobianos en la salud animal y estrategias de control en México”.
Carlos Guillermo Gutiérrez Aguilar, director de la FMVZ, fue contundente: “Es urgente crear una cultura de uso racional de los antibióticos, antes de que perdamos nuestras herramientas más valiosas contra bacterias y otros microorganismos”.
El problema está en la mesa… y en el establo
Los antibióticos no solo se usan para curar enfermedades humanas, también son comunes en la ganadería, donde se emplean para prevenir infecciones y estimular el crecimiento de los animales, pero este uso indiscriminado está pasando factura.
Según el profesor Itzcoatl Felipe Aquino Díaz, de la FMVZ, un estudio reciente publicado en Nature y respaldado por la FAO estima que, si no se corrige el rumbo, en 2040 se usarán más de 143 mil toneladas de antibióticos en la ganadería mundial, eso sería un aumento del 30 % respecto a 2019.
¿La buena noticia? Si se optimizan las prácticas ganaderas, este uso podría reducirse un 57 %, lo que implicaría animales más sanos, sistemas más eficientes… y menos antibióticos.
Un riesgo que viaja del corral al ser humano
La resistencia antimicrobiana ocurre cuando bacterias, virus, hongos o parásitos evolucionan para resistir los medicamentos que antes los mataban, pero lo más preocupante es que esas bacterias pueden llegar hasta nosotros a través de los alimentos.
En 1940, la esperanza de vida global rondaba los 45 años, hoy supera los 75, en gran medida, gracias a los antibióticos, pero este avance podría revertirse si seguimos abusando de ellos, advierten los expertos.
No es prohibir, es usar mejor
Gutiérrez Aguilar aclara que no se trata de prohibir el uso de antibióticos, como han hecho algunas naciones europeas, sino de usarlos con inteligencia y responsabilidad. “Debemos reducir su necesidad en la producción animal, no eliminarlos sin un plan”, insistió.
Desde 2018, México cuenta con una Estrategia Nacional contra la Resistencia a los Antimicrobianos, que promueve la educación, la vigilancia y la mejora en prácticas de higiene, pero queda mucho por hacer.
Ciencia, gobierno e industria: el equipo que puede frenar la amenaza
Para Lorena Reyes Guerra, del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria, este desafío no puede enfrentarse solo desde un laboratorio. “Necesitamos un trabajo conjunto entre la academia, la industria y las autoridades”, subrayó.
El objetivo es claro: que los antibióticos se usen solo cuando realmente sean necesarios, y siempre bajo la supervisión de un médico veterinario.
